hayedo selva de irati

Selva del Irati

Selva de Irati

La Selva de Irati es uno de los mejores abetales-hayedos de Europa, en la que hay diversos senderos balizados y pistas para pasear a pie o en BTT, y permite efectuar ascensiones montañeras o actividades invernales sobre nieve, lo que posibilita durante todo el año valorar la calidad de este entorno. Se encuentra Irati al norte de los valles de Salazar y Aezkoa (famoso por sus 15 hórreos); una pista bordea el embalse de Irabia y comunica ambos valles. Tres espacios protegidos hay en la Selva de Irati: las reservas naturales de Mendilatz y Tristuibartea y la reserva integral de Lizardoia. Este espectacular bosque invita a caminar por los diferentes senderos que rodean el embalse de Irabia, ascender hasta la estación megalítica de Azpegi o la torre romana de Urkulu (1.438 metros) y escuchar el lenguaje de los animales o el incesante murmullo del agua. Irati dispone también de áreas de descanso y merenderos y se puede ver la antigua fábrica de armas de Orbaitzeta. Al oeste tienta acercarse hasta Orreaga/Roncesvalles, inicio del Camino de Santiago, con su colegiata en la que sobresale la iglesia colegial con su bella talla gótica en madera de la virgen y su claustro del siglo XVII, la capilla del Sancti Spiritus o silo de Carlomagno del siglo XII o la iglesia de Santiago. Al sur del Valle de Aezkoa se encuentra la Foz de Iñarbe.

Colegiata de Roncesvalles - Orreaga

Colegiata de Roncesvalles

La iglesia colegiata de Santa María es la fábrica más lujosa de Roncesvalles y el mejor ejemplo navarro del gótico, no sólo francés, sino del más puro de l’Île de France. Acoge una preciosa imagen de la Virgen del siglo XIV. El templo actual se construyó gracias a Sancho VII «el Fuerte» (1194–1234), quien lo eligió como lugar de enterramiento. No hay datos concretos sobre las fechas de la construcción de la iglesia, pero se sabe que fue a principios del siglo XIII, entre 1215 y 1221.

La Colegiata sufrió importantes desperfectos, ocasionados principalmente por varios incendios ocurridos en 1445, 1468 y 1626. A comienzos del siglo XVII, su estado de deterioro y casi abandono propició su reconstrucción, que abarcó todo el recinto colegial, especialmente a la iglesia y al claustro. Se enmascaró el interior gótico y se le dio forma barroca salvo en el presbiterio y el tramo de nave que le precede, donde quedaron a la vista los elementos góticos.